Educación y Meritocracia

Dejo de nuevo de lado la crisis económica para centrarme una vez más en una crisis mucho más arraigada causante de todas las demás: la crisis de valores y mentalidad. En esta ocasión hablo de cómo se ha perdido en la educación la cultura del esfuerzo. Me lo han publicado en un blog que tengo en El Mundo con unos amigos, que os recomiendo fervientemente. Éste es el link. Me interesa el futuro, me interesa mucho, principalmente porque es el lugar donde voy a pasar el resto de mi vida. Y a la vez me preocupa ver cómo nos lo están poniendo bastante difícil para que sea un lugar al menos tan bueno como hasta ahora. En concreto, me preocupa un tema del que hay un consenso aparentemente unánime a priori; nadie niega que una de las inversiones que más influyen a largo plazo en el futuro de un país es la educación. Los jóvenes actuales serán los futuros líderes del país; yo no sé quién fue mi abuelo, me interesa mucho más quién será su nieto, dijo una vez Abraham Lincoln. Hasta aquí todos de acuerdo. ¿Por qué, si es tan obvio,somos el país con peores notas de Europa? ¿O con el mayor número de graduados/licenciados en paro? ¿O con los sueldos de los investigadores, pos-graduados o doctores más bajos de Europa? Leyendo estos días cómo nuestros políticos se echan las manos a la cabeza cuando se les propone relacionar la concesión de becas con el rendimiento académico, me pregunto dónde ha quedado la cultura del esfuerzo. Aunque es cierto que todo el mundo sabe lo importante que es la educación, viendo hoy por hoy los índices educativos en España, de la teoría a la práctica parece que hay un gran paso. Con los últimos recortes y reformas educativas de éste o aquel gobierno, parece que las palabras esfuerzo o mérito han quedado en desuso. Me explico: reforma tras reforma se ha hecho más asequible pasar de curso, cada vez hay más títulos, grados, diplomas, itinerarios o especializaciones. Tenemos una titulitis aguda que hace que ya no baste con ser licenciado o graduado, sino que necesitas título de voluntario, certificado de idiomas, expediente académico desde la guardería, pergamino con tu signo del zodiaco y huella dactilar del que te firmó las notas de bachillerato para solicitar cualquier empleo. Pero, ¿de verdad está la gente más cualificada que hace unos años? En parte sí, pero desde luego esta escalada de títulos no es proporcional con el ascenso del nivel de preparación de la población. Ese gap se ha conseguido simplificando las cosas (en el mal sentido): cada vez es más fácil pasar de curso en el colegio, aprobar selectividad o ser graduado. ¿Por qué? Porque esa igualdad de oportunidades de la que tanto les gusta jactarse se ha llevado al extremo, entendiéndola como una homogeneización de las necesidades de la sociedad que es incorrecta y conduciéndonos, con o sin quererlo, a una pasión por los títulos. No es cierto que todo el mundo tenga que tener las mismas oportunidades de ser graduado porque no a todo el mundo se les dan bien las mismas cosas. Y ojo, aquí nadie está hablando de dinero.

Hasta en el diccionario "esfuerzo" y "dedicacación" van antes que "éxito"
Hasta en el diccionario “esfuerzo” y “dedicacación” van antes que “éxito”

 Es cierto que la oferta de trabajadores es muchísimo mayor que la demanda en estos días, pero también es cierto que un país no vive de licenciados ni doctores. ¿Por qué esa fobia absurda a la formación profesional? ¿Por qué un emprendedor es un animal en peligro de extinción en España? ¿Por qué en las universidades se iguala el rango de un ingeniero industrial y el del personal de administración (ahora assistant manager, suena mejor), ambos ahora simples graduados? La jerarquía de títulos debe existir porque el esfuerzo o las habilidades desarrolladas son diferentes: debe ser más fácil ser graduado que doctorado, como debiera de serlo también ser assistant manager de ingeniero aeronáutico. No por ello el/la assistant manager es menos, incluso todo lo contrario: si decide ser eso es porque tiene el valor de estudiar en lo que cree que va a destacar más, porque es lo que la sociedad necesita o porque, simplemente, le hace feliz, entonces es algo tan meritorio como el más listo y honrado de los triples doctores. La clave no está en fórmulas complicadísimas de pasar la Selectividad o PAU, reformas cada cuatro años o copias baratas de sistemas que funcionan en otros sitios, es algo mucho más simple que eso: basar tu sistema en la meritocracia y el esfuerzo. Que sean nuestros futuros líderes, doctores, licenciados los más preparados, no los que hayan conseguido descifrar la ecuación que les permite aprobar deporte, artes plásticas y recreo para pasar de curso. Que dirijan el país los más cualificados y no los que más amigos tengan en puestos importantes. Que sienten las bases de nuestro futuro aquellos que han sabido estudiar el pasado y sacar conclusiones de cómo mejorarlo, mirando al futuro. Porque el vivir de las rentas (si alguna vez las hubo) ya no vale, el resto del mundo nos adelanta a velocidades inauditas. Debemos, como dice un paisano respetable de mi tierra, procurar más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado, y eso es algo que no se resuelve con una LOE o LOMCE, sino empezando por desempolvarse complejos absurdos (como el de la FP) e inculcando desde pequeños que quien no se esfuerza no gana.

Un comentario en “Educación y Meritocracia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s